El silencio y la memoria en el trazo
15 años
de práctica pictórica
4
publicaciones de autor
La formación en bellas artes y literatura comparada establece los cimientos de una obra donde la pintura y la escritura no compiten, sino que se prolongan mutuamente. Cada cuadro surge de una pausa prolongada; cada texto busca la textura visual del óleo sobre lino.
El estudio se entiende como un espacio de recogimiento, ajeno al ruido exterior, donde los materiales nobles —el papel de algodón, los pigmentos minerales y la tinta— dictan el ritmo pausado de la creación.
Cuatro fases hacia la obra final
Cuaderno de campo
Preparación del soporte
Mancha y pigmento
Edición y encuadernación
Anotaciones manuscritas, pequeños estudios al carboncillo y recolección de texturas visuales cotidianas.
Tensado manual de los lienzos y aplicación artesanal de imprimaciones a base de cola y yeso.
Superposición de capas translúcidas de óleo hasta alcanzar la densidad lumínica deseada.
Convergencia de los textos definitivos con las planchas de grabado para dar forma al libro de artista.


Pinceles de cerda natural y botes de pigmento sobre la mesa de madera desgastada por el uso diario en el estudio de la artista.
Cada obra es un fragmento de memoria traducido en textura, sombra y silencio.
